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Monitorización y muestreo en campo.


Resultante de una serie de técnicas, tienen como objetivo la vigilancia permanente de nuestro cultivo, de manera que se convierte en una de las herramientas más importantes para el correcto desarrollo de la Gestión Integrada de Plagas (G.I.P.).
 
 
Nos aporta mucha e importante información sobre el estado de salud de nuestra huerta, indicándonos datos tanto sobre la presencia o ausencia de fauna auxiliar e insectos plagas, así como la densidad aproximada de los mismos, momento adecuado para los tratamientos, al darnos datos sobre el estado de desarrollo de los insectos diana de los mismos, y de cuándo una población se está acercando al umbral a partir del cual es recomendable intervenir.  Éste dato es más importante de lo que parece, ya que el actuar solo cuando es necesario, nos reduce costes al evitar aplicaciones innecesarias y en el caso de que se utilicen insumos químicos, evita contaminaciones al medio ambiente, exposición de los trabajadores y consumidores a químicos innecesarios y el efecto adverso que tiene sobre nuestra fauna auxiliar natural.
 
 

Tanto la monitorización como el muestreo tienen el mismo objetivo, pero en el caso de la monitorización utilizamos dispositivos de captura y en el muestreo, estudiamos diferentes partes de la huerta para obtener la información (suelo, hojas, flores, ramas,…).

 

Finalidad, objetivo.
 
 
Monitorización, tipos, herramientas, sistemas, sistemática.
 
 

A la hora de desarrollar nuestro plan de monitorización hay que tener en cuenta diversos factores.

·        qué queremos monitorizar

·        fechas en las que están presentes las plagas

·        momentos en que nuestro cultivo es sensible a las plagas

·        si conocemos las áreas de mayor presión en nuestras huertas

Ejemplo de calendario de presencia de plagas, Fig. 1.
 
 
 
En el mercado existen multitud de sistemas de monitorización, siendo los más comunes los mosqueros (fig. 2), polilleros (fig. 3), placas y bandas adhesivas (fig. 4), y trampas delta con base engomada (fig. 5), como dispositivos permanentes en nuestro cultivo. Estos dispositivos, en función de la densidad, no solo sirven como monitoreo si no que también sirven como sistema de control de los insectos plagas, sobre todo aquellos que tengan un insecto diana específico (cebadas con feromonas u otros atrayentes específicos).
 
 
Hay muchos ensayos para comparar efectividades de diferentes trampas y cebos, lo cual nos puede ayudar a encontrar aquel que se acerque más a nuestras necesidades.
 
 
Una vez determinados los sistemas de monitorización más adecuados hay que instalarlos en la huerta.  Según qué sistemas usemos, su distribución a lo largo del cultivo variará y también respecto a las plantas, poniéndose uno o varios en las huertas, en sitios aleatorios o específicos. Ejemplos de distribución, fig. 6.
 
 
Cuando hemos determinado el sistema y colocados los monitoreos solo hay que vigilarlos y renovarlos o recebarlos cuando sea necesario. La información obtenida de estos puntos de control es será determinante para ver el estado y las tendencias de las poblaciones a observar.
 

 

Muestreo, tipo, herramientas, sistemática.
 
 
Como su nombre indica, se trata de hacer observación directa de los “habitantes” y del estado de las plantas. Algunas conclusiones y datos podrán ser determinados en campo, y otros de mayor complejidad y necesidad de instrumental más específico, serán determinados en los laboratorios a partir de las muestras obtenidas.
 
 
Para que el muestreo sea real, este debe de hacerse en varias partes de la huerta, y de la planta, también habrá que tener en cuenta la orientación.
 
 
Se plantea una sistemática de trabajo en el cual, según el estado fenológico del cultivo observaremos unas partes u otras.
 
 
Como ejemplo, para hacer el muestreo del ácaro rojo (Panonychus citri) en un cultivo de cítricos observaremos hojas (desde marzo a noviembre) y frutos (desde el envero hasta la madurez) e irá dirigido a detectar formas móviles, por lo que no se contabilizarán hojas o frutos con daños sin presencia viva del ácaro.
 
 
El muestreo se hará en cuatro hojas y cuatro frutos por árbol, uno de cada orientación (norte, sur, este, oeste), revisando un total de 50 árboles por hectárea. Ejemplo de hoja de toma de datos en campo fig. 7.
 
 
La interpretación de los datos nos dice las virtudes y carencias de nuestro campo y así tomaremos decisiones adecuadas, tanto en la suelta de fauna auxiliar como de la flora adecuada para la implantación de la misma.
 
 
 
 
 
 

Contacta con nosotros: biocor.info@gmail.com

 
 
Fig.1
 
   
Fig.2                                                   Fig.3
 
   
Fig.4                                                        Fig.5
 
 
   
Fig.6                               Fig.7